Panzer

I

– ¡Fitzer!- Grito O’Brian mientras este daba un paso al frente. – te has desempeñado bien en el área de equipamiento pesado, así que estarás a cargo de uno de nuestros tanques en la próxima expedición.–¡Si señor!- contestaba impetuosamente el soldado Fitzer mientras el saludo marcial permanecía firme en su sien y al ser contestado por el coronel O’Brian su brazo bajo a un costado de su pierna, y volvió a su posición original, dando un paso hacia atrás, tan fuerte, que los casquillos de las botas hicieron que resonara claramente en las cabezas de aquellos a quienes no habían seleccionado.

Michael Fitzer lo había logrado. La academia militar siempre se mantuvo como primera opción después de terminar la preparatoria. Su padre, militar de carrera, se mostraba complacido de que su único hijo, y heredero de un apellido de renombre en la milicia norteamericana se inclinara a seguir el camino que con tanto trabajo él, el General Jonas Fitzer y su padre el General de División Frederich Fitzer habían forjado pensando en el futuro de sus hijos y nietos. Ahora, el unico descendiente de ellos estaba llegando en poco tiempo, a ser en encargado de artilleria pesada y todo por meritos propios. Esto lo lleno de orgullo y sintio como el malestar de sus compañeros se denotaba al ordenarse al regimiento romper filas.

El problema para muchos no era la brevedad con que alcanzó el puesto, si no para algunos mas nacionalistas, el tener ascendencia alemana y ser escogido entre tantos norteamericanos, según ellos, mas capaces que el. Tambien pesaba el apellido. De todos era conocido el alto rango que alcanzaron su padre y su abuelo, pero aun corrían las historias de cómo su abuelo, alemán de nacimiento, había participado en la Segunda Guerra Mundial, realizando contraespionaje a favor del Gobierno Estadounidense, al llegar a ser uno de los mas cercanos colaboradores de la milicia Alemana, y haber servido al mismísimo Adolf Hitler en la misión que lo corroboro como espía enemigo y asegurando un comienzo en la milicia de la Primera Potencia en una posición mas elevada de lo que se hubiera imaginado. Se decía que el era de los pocos que sabia que había pasado realmente dentro del bunker enemigo y el lugar donde Eva y Adolf habían pasado sus últimos días. Por esos rumores, aunque demostró lealtad a un gobierno extraño durante décadas, muchos continuaron creyendo que no era tan confiable como se le creía.

 

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