Cuentos con sazón mexicano.

HARRY POZOS, Y LA PIEDRA LUJURIOSAL

Narra la historia de cómo Harry descubre su varita (no sabia que tenia pito), y aprende la maldición CHINGAS A TU MADRE. También escucha hablar de la piedra Lujuriosal, fabricada por un encantamiento del famoso mago de la pantalla grande Maurice Garcessi, y oculta en el CCH 41 (Colegio de Calenturientos y Homosexuales #41). Después de varias peripecias, Harry Pozos logra encontrar la piedra, y descubre que a través de ella puede hacer el encantamiento ARROZTOTE, con el cual las mujeres se convierten en sus esclavas sexuales. El libro termina con una espeluznante orgía, donde hay hombres, mujeres,  niños, negros de tres pies, transexuales, enanos, viejitas, perros, chivos, borregos, un burro, un par de chakos, Marilyn Manson y el peje.

HARRY POZOS, Y LA CAMARA (DE VIDEO) OCULTA.

Segundo año de Harry en el CCH 41, donde al lado de sus inseparables amigos, Westin y Wilson (testículo izquierdo y derecho respectivamente), hacen de las suyas, y de las de ellos a través de las 757 paginas que tiene el libro. El principal hecho de la historia, y que da nombre al episodio, es la artimaña del montonero maquinada por Harry, donde, al haber comprado una mini cámara de vídeo vigilancia por E-Bay, es colocada en el baño de las niñas. Harry prospera económicamente, al ocurrírsele la idea de vender estas escenas cachondas en DVD’s piratas. Por tanto, Harry se ve en aprietos, pues la PFP y los distribuidores de piratería de Tepene (un suburbio similar a Tepito), los cuales ponen precio a la cabeza de Harry y sus amigos. Lord Voldemort no aparece en este libro.[1]

HARRY POZOS, Y EL PRISIONERO DE AKALAZDAN

Tercer año de Harry en el CCH 41. En este episodio, Harry se entera de que tiene un padrote mágico: Veladoras Black, al cual fue encargado cuando murieron sus jefes. Descubre que su fortuna esta invertida en diversas cuevas (casas prohibidas de placer, lupanares y tugurios en Tijuana) y juntos viven emocionantes aventuras escapando de la interpol y algunas policías extranjeras que omitimos para no entorpecer las investigaciones. Su tío le muestra sus poderes de transfiguración al convertirse en el perro negro de calpulli y atacar y tirar mierda a cuanto se le pone enfrente. Se abre una línea de investigación por los videos de pornografía infantil narrados en la entrega anterior; hay que hacer mención que el fiscal especial asignado al caso es nada mas y nada menos que el mismísimo ídolo de los encordados El enmascarado de plata: El Santo. A Harry lo atrapan y canta, y por soplón, después de decomisarle los antros le condonan la sentencia y lo mandan de regreso al CCH 41. su padrote continua prófugo a la fecha, según los últimos informes se encuentra en Venezuela asesorando a Hugo Chávez (Alias Mi comandante ) en sus políticas contra los mexicanos.

HARRY POZOS, Y EL POMO DE FUEGO

Cuarto año de Harry en el CCH 41. Harry es inscrito en un rally de la prepa, donde solo los alumnos próximos a graduarse son permitidos a participar, pero la computadora detecta que es un fósil y lo inscribe automáticamente. Participan las niñas del internado Guadalupe Victoria y los rudos de la Benito, compitiendo en tres concursos principales: póngale los huevos al dragón, buceando y ganando en la presa del Niágara con kippy casados, y el ultimo, pasar a través del laberinto del ninfo hasta llegar al pomo de fuego. [2] Que los llevaría al desafío final en la cantina Mi cantón en la Purísima, donde debían beber hasta embrutecerse. Su compañero Cerdiberto Diggordi muere a causa de una congestión etílica ocasionada por las cucarachas servidas por Lord Voldemort disfrazado de cantinero. Harry regresa con el cuerpo encima de su compañero, no sin antes haber satisfecho sus necrofilicos instintos. Todos lloran su muerte y harry jura venganza contra lord Voldemort, pues le quedo a deber el cambio y dos tragos de mezcal de Oaxaca que les prometio de cortesia.

HARRY POZOS Y LA ORDEN DE LOS TACOS

Quinto año de Harry en el CCH 41.

HARRY POZOS Y EL PRINCIPE DE LA CANCION

Sexto año de Harry en el CCH 41. Parece raro que Harry pase 6 años en el mismo CCH, pero es lógico cuando eres un fósil mágico, y tienes que repetir cada uno de los 3 años obligatorios. En este episodio en particular, Harry, para obtener sus documentos de titulación, se ve obligado a participar en un concurso de talento, obviamente, sin poseer el ninguno. Gracias a algunas platicas en el colegio, Harry se entera de la leyenda del Príncipe de la Canción, y decide aventurarse a descubrir este terrible secreto que lo pondrá al borde del fanatismo musical. El libro original incluye soundtrack para acompañar la lectura, interpretado por egresados de la nacademia. El libro pirata, no.

HARRY POZOS AN TE DEDLY JALOUS

Titulo publicado originalmente en ingles, aun se esta esperando la traducción, a cargo del Lic. Jacarandá Bugambilia y su equipo de colaboradores, también lo traducirán al chino mandarín y frances, mientras su viaje a canada honda se concreta.[3]


[1]De hecho en ninguno, porque ese es un wey de otra historia..

[2] Translador en forma de caguama caliente.

[3] Es Cañada, pero el teclado no inserta la letra correcta.

 

 

PULGARCITO

Charles Perrault

(Comentarios por: Conde Rorriberto de Ribaneyra y Noguerol)

 

 

Érase una vez un leñador y una leñadora que tenían siete hijos, todos ellos varones (el leñador y la leñadora, se la pasaban hechando leños, y no conocían los condones). El mayor tenía diez años y el menor, sólo siete. Puede ser sorprendente que el leñador haya tenido tantos hijos en tan poco tiempo; pero es que a su esposa le cundía la tarea pues los hacía de dos en dos (aparte, el leñador tenia un compadre). Eran muy pobres y sus siete hijos eran una pesada carga ya que ninguno podía aún ganarse la vida (pensaron en ponerlos a vender chicles en los cruceros, pero requerían licencia del municipio priista). Sufrían además porque el menor era muy delicado y no hablaba palabra alguna,(era emo) interpretando como estupidez (les dije, era emo)lo que era un rasgo de la bondad de su alma (ni madres!! Era emo!!!). Era muy pequeñito y cuando llegó al mundo no era más gordo que el pulgar, por lo cual lo llamaron Pulgarcito (de hecho, era igual de grueso que el “leño” del leñador, pero “Penecito” se escuchaba muy feo, y se presta, a albur).

Este pobre niño era en la casa el que pagaba los platos rotos y siempre le echaban la culpa de todo (insisto, era emo).Sin embargo, era el más fino y el más agudo de sus hermanos y, si hablaba poco, en cambio escuchaba mucho (además de emo, chismosito).

Sobrevino un año muy difícil (la bolsa mexicana de valores, cayo 1000 puntos),y fue tanta la hambruna (por el alza en los precios de la gasolina, aunados a la perdida de cosechas por lor huracanes),que esta pobre pareja resolvió deshacerse de sus hijos (consideraron vender sus órganos, o a algún pedófilo gringo de la costa dorada). Una noche, estando los niños acostados, el leñador, sentado con su mujer junto al fuego le dijo:

—Tú ves que ya no podemos alimentar a nuestros hijos; ya no me resigno a verlos morirse de hambre ante mis ojos, y estoy resuelto a dejarlos perderse mañana en el bosque, lo que será bastante fácil pues mientras estén entretenidos haciendo atados de astillas, sólo tendremos que huir sin que nos vean.

—¡Ay! exclamó la leñadora, ¿serías capaz de dejar tu mismo perderse a tus hijos? (el leñador era capaz de perder hasta a su madre)

Por mucho que su marido le hiciera ver su gran pobreza, ella no podía permitirlo; era pobre, pero (honrada)era su madre. Sin embargo, al pensar en el dolor que sería para ella verlos morirse de hambre, consistió y fue a acostarse llorando.

Pulgarcito oyó todo lo que dijeron pues, habiendo escuchado desde su cama que hablaban de asuntos serios, se había levantado muy despacio y se deslizó debajo del taburete de su padre para oírlos sin ser visto (ya lo había hecho en ocasiones anteriores, y esta es la verdadera causa de que no hablara, pues había visto a sus padres “hechando leño” y le causo un trauma psicológico) . Volvió a la cama y no durmió más, pensando en lo que tenía que hacer.

Se levantó de madrugada y fue hasta la orilla de un riachuelo (de aguas negras) donde se llenó los bolsillos con guijarros blancos, y en seguida regresó a casa. Partieron todos, y Pulgarcito no dijo nada a sus hermanos de lo que sabía. Fueron a un bosque muy tupido (el cerro del muerto…bueno, no estaba tan tupido pues) donde, a diez pasos de distancia, no se veían unos a otros. El leñador se puso a cortar leña y sus niños a recoger astillas para hacer atados. El padre y la madre, viéndolos preocupados de su trabajo, se alejaron de ellos sin hacerse notar y luego echaron a correr por un pequeño sendero desviado.

Cuando los niños se vieron solos, se pusieron a bramar (como bueyes) y a llorar a ma(d)res. Pulgarcito los dejaba gritar (sádico además ), sabiendo muy bien por dónde volverían a casa; pues al caminar había dejado caer a lo largo del camino los guijarros blancos que llevaba en los bolsillos. Entonces les dijo:

—No teman, hermanos; mi padre y mi madre nos dejaron aquí, pero yo los llevaré de vuelta a casa, no tienen más que seguirme (y aflojar 10 varos cada uno).

Lo siguieron y él los condujo a su morada por el mismo camino que habían hecho hacia el bosque. Al principio no se atrevieron a entrar, pero se pusieron todos junto a la puerta para escuchar lo que hablaban su padre y su madre.

—————————————————————————————————————

En el momento en que el leñador y la leñadora llegaron a su casa, el señor de la aldea les envió diez escudos (equivalente a 500 varos mas o menos)que les estaba debiendo desde hacía tiempo (por unos leños que le habían hechado en el patio) y cuyo reembolso ellos ya no esperaban. Esto les devolvió la vida ya que los infelices se morían de hambre. El leñador mandó en el acto a su mujer a la carnicería (la mando al chorizo). Como hacía tiempo que no comían, compró tres veces más carne de la que se necesitaba para la cena de dos personas. Cuando estuvieron saciados, la leñadora dijo:

—¡Ay! ¿qué será de nuestros pobres hijos? Buena comida tendrían con lo que nos queda. Pero también, Guillermo, fuiste tú el que quisiste perderlos. Bien decía yo que nos arrepentiríamos. ¿Qué estarán haciendo en ese bosque? ¡Ay!: ¡Dios mío, quizás los lobos ya se los han comido! (quizás ya andan inhalando chemo)Eres harto inhumano de haber perdido así a tus hijos.

El leñador se impacientó al fin, pues ella repitió más de veinte (21 para ser precisos)veces que se arrepentirían y que ella bien lo había dicho. Él la amenazó con pegarle si no se callaba (mas no se atrevió por temor a salir en la Tribuna libre). No era que el leñador no estuviese hasta más afligido que su mujer, sino que ella le machacaba la cabeza (mmmm!! Golosa!!!), y sentía lo mismo que muchos como él que gustan de las mujeres (golosas)que dicen bien, pero que consideran inoportunas a las que siempre bien lo decían. La leñadora[1] estaba deshecha en lágrimas.

—¡Ay! ¿dónde están ahora mis hijos, mis pobres hijos? Una vez lo dijo tan fuerte que los niños, agolpados a la puerta, la oyeron y se pusieron a gritar todos juntos:

—¡Aquí estamos, aquí estamos! (uta!! Para que gritaba la pinche vieja, apenas que se habían desecho de ellos!!!!)

Ella corrió de prisa a abrirles la puerta y les dijo abrazándolos:

—¡Qué contenta estoy de volver a verlos, mis queridos niños! (hipócrita)Están bien cansados y tienen hambre; y tú, Pierrot (de Puelto Lico),mira cómo estás de embarrado (de mierda, pues en el bosque no hay toilets),ven para limpiarte.

Este Pierrot (de Puelto Lico) era su hijo mayor al que amaba más que a todos los demás, (se sospecha un posible incesto)porque era un poco pelirrojo, y ella era un poco colorina.

Se sentaron a la mesa y comieron con un apetito que deleitó al padre y la madre; contaban el susto que habían tenido en el bosque (se les aparecieron unos violadores)y hablaban todos casi al mismo tiempo (menos pulgarcito, claro).Estas buenas gentes estaban felices (uy si!!!) de ver nuevamente a sus hijos junto a ellos, y esta alegría duró tanto como duraron los diez escudos (ni dos días, a como están los precios en el Agropuercario). Cuando se gastó todo el dinero, recayeron en su preocupación anterior y nuevamente decidieron perderlos; pero para no fracasar, los llevarían mucho más lejos que la primera vez.

No pudieron hablar de esto tan en secreto como para no ser oídos por Pulgarcito (harto chismoso como siempre),quien decidió arreglárselas igual que en la ocasión anterior; pero aunque se levantó de madrugada para ir a recoger los guijarros, no pudo hacerlo pues encontró la puerta cerrada con doble llave. No sabía que hacer; cuando la leñadora, les dio a cada uno un pedazo de pan como desayuno (y se estaban muriendo de hambre);pensó entonces que podría usar su pan en vez de los guijarros, dejándolo caer a migajas a lo largo del camino que recorrerían; lo guardo, pues, en el bolsillo (donde he escuchado esto antes?).

El padre y la madre los llevaron al lugar más oscuro y tupido del (violin)bosque y junto con llegar, tomaron por un sendero apartado y dejaron a los niños.

Pulgarcito no se afligió mucho porque creía que podría encontrar fácilmente el camino por medio de su pan que había diseminado por todas partes donde había pasado; pero quedó muy sorprendido cuando no pudo encontrar ni una sola miga; habían venido los pájaros y se lo habían comido todo (ya decía yo!!! Que este wey ya había leído a Hansel y Gretel).

Helos ahí, entonces, de lo más afligidos, pues mientras más caminaban más se extraviaban y se hundían en el (violin)bosque. Vino la noche, y empezó a soplar un fuerte viento que les producía un susto terrible. Por todos lados creían oír los aullidos de lobos que se acercaban a ellos para comérselos (o realizar fornicaciones aberrantes).Casi no se atrevían a hablar ni a darse vuelta. Empezó a caer una lluvia tupida que los caló hasta los huesos; resbalaban a cada paso y caían en el barro de donde se levantaban cubiertos de lodo (y mierda),sin saber qué hacer con sus manos.

Pulgarcito se trepó a la cima de un árbol (un guayabo para ser precisos) para ver si descubría algo; girando la cabeza de un lado a otro, divisó una lucecita como de un candil, (en ese momento pensó que se trataba de campanita…. Ah perdón, dicen los de Walden media que ya es “thinkerbell”, o una mamada parecida) pero que estaba lejos más allá del bosque. Bajó del árbol; y cuando llegó al suelo, ya no vio nada más; esto lo desesperó. Sin embargo, después de caminar un rato con sus hermanos hacia donde había visto la luz, volvió a divisarla al salir del bosque.

Llegaron a la casa donde estaba el candil no sin pasar muchos sustos, pues de tanto en tanto la perdían de vista, lo que ocurría cada vez que atravesaban un bajo. Golpearon a la puerta y una buena mujer les abrió. Les preguntó qué querían; Pulgarcito le dijo que eran unos pobres niños que se habían extraviado en el bosque y pedían albergue por caridad. La mujer, viéndolos a todos tan lindos, se puso a llorar y les dijo:

—¡Ay! mis pobres niños, ¿dónde han venido a caer? ¿Saben ustedes que esta es la casa de un ogro que se come a los niños (pero primero les da moñoñongo)?

—¡Ay, señora![2] respondió Pulgarcito que temblaba entero igual que sus hermanos, ¿qué podemos hacer? los lobos del bosque nos comerán con toda seguridad esta noche si usted no quiere cobijarnos en su casa. Siendo así, preferimos que sea el señor quien nos coma; quizás se compadecerá de nosotros, si usted se lo ruega.

La mujer del ogro, que creyó poder esconderlos de su marido hasta la mañana siguiente, los dejó entrar y los llevó a calentarse a la orilla de un buen fuego, pues había un cordero entero asándose al palo para la cena del ogro.

Cuando empezaban a entrar en calor, oyeron tres o cuatro fuertes golpes en la puerta: era el ogro que regresaba. En el acto la mujer hizo que los niños se ocultaran debajo de la cama y fue a abrir la puerta. El ogro preguntó primero si la cena estaba lista, si habían sacado vino, y en seguida se sentó a la mesa. El cordero estaba aún sangrando, pero por eso mismo lo encontró mejor. Olfateaba a derecha e izquierda, diciendo que olía a carne fresca.

—Tiene que ser, le dijo su mujer, ese ternero que acabo de preparar lo que sentís.

—Huelo carne fresca, otra vez te lo digo, repuso el ogro mirando de reojo a su mujer, aquí hay algo que no comprendo.

Al decir estas palabras, se levantó de la mesa y fue derecho a la cama.

—¡Ah, dijo él, así me quieres engañar, maldita mujer! ¡No sé por qué no te como a ti también! Suerte para ti que eres una bestia vieja. Esta caza me viene muy a tiempo para festejar a tres ogros amigos que deben venir en estos días.

Sacó a los niños de debajo de la cama, uno tras otro. Los pobres se arrodillaron pidiéndole misericordia; pero estaban ante el más cruel de los ogros quien, lejos de sentir piedad, los devoraba ya con los ojos y decía a su mujer que se convertirían en sabrosos bocados cuando ella les hiciera una buena salsa. Fue a coger un enorme cuchillo y mientras se acercaba a los infelices niños, lo afilaba en una piedra que llevaba en la mano izquierda. Ya había (se había)cogido a uno de ellos cuando su mujer le dijo:

—¿Qué queréis hacer a esta hora? ¿No tendréis tiempo mañana por la mañana?

—Cállate, repuso el ogro, así estarán más tiernos.

—Pero todavía tenéis tanta carne, replicó la mujer; hay un ternero, dos corderos y la mitad de un puerco

—Tienes razón, dijo el ogro; dales una buena cena para que no adelgacen, y llévalos a acostarse (pero primero les damos moñoñongo).

La buena mujer se puso contentísima, y les trajo una buena comida, pero ellos no podían tragar. de puro susto. En cuanto al ogro, siguió bebiendo, encantado de tener algo tan bueno para festejar a sus amigos. Bebió unos doce tragos más que de costumbre, que se le fueron un poco a la cabeza, obligándolo a ir a acostarse.

El ogro tenía siete hijas muy chicas todavía. Estas pequeñas ogresas tenían todas un lindo colorido pues se alimentaban de carne fresca, como su padre; pero tenían ojitos grises muy redondos, nariz ganchuda y boca grande con unos afilados dientes muy separados uno de otro. Aún no eran malvadas del todo, pero prometían bastante, pues ya mordían a los niños para chuparles la (…) sangre.

Las habían acostado temprano, y estaban las siete en una gran cama, cada una con una corona de oro en la cabeza. En el mismo cuarto había otra cama del mismo tamaño; ahí la mujer del ogro puso a dormir a los siete muchachos, después de lo cual se fue a acostar al lado de su marido.

(Es aquí donde comienzan las fechorías de Pulgarcito. Cualquier semejanza con Politicos o Narcotraficantes mexicanos, es mera coincidencia)

Pulgarcito; que había observado que las hijas del ogro llevaban coronas de oro en la cabeza (decidió agandallarselas y empeñarlas)y temiendo que el ogro se arrepintiera de no haberlos degollado esa misma noche, se levantó en mitad de la noche y tomando los gorros de sus hermanos y el suyo, fue despacito a colocarlos en las cabezas de las niñas, después de haberles quitado sus coronas de oro, las que puso sobre la cabeza de sus hermanos y en la suya a fin de que el ogro los tomase por sus hijas, (pulgarcito tendía tendencias a  ser trasvesti)y a sus hijas por los muchachos que quería degollar.

La cosa resultó tal como había pensado; pues el ogro, habiéndose despertado a medianoche, (por las agruras y el reflujo)se arrepintió de haber dejado para el día siguiente lo que pudo hacer la víspera. Salió, pues, bruscamente de la cama, y cogiendo su enorme (…) cuchillo:

—Vamos a ver, dijo, cómo están estos chiquillos; no lo dejemos para otra vez.

Subió entonces al cuarto de sus hijas y se acercó a la cama donde estaban los muchachos; todos dormían menos Pulgarcito que (se sentía toda una reina con su corona)tuvo mucho miedo cuando sintió la mano del ogro que le tanteaba la cabeza, como había hecho con sus hermanos. El ogro, que sintió las coronas de oro: —Verdaderamente, dijo, ¡buen trabajo habría hecho! Veo que anoche bebí demasiado.

Fue en seguida a la cama de las niñas donde,tocando los gorros de los muchachos:

—¡Ah!, exclamó, ¡aquí están nuestros mozuelos!, trabajemos con coraje (pero primero les damos moñoñongo).

Diciendo estas palabras, degolló sin trepidar a sus siete hijas. Muy satisfecho después de esta expedición, volvió a acostarse junto a su mujer. (pero primero le dio moñoñongo).

 

(apuntele bien, este fue el primer crimen de Pulgarcito: alevosía y ventaja, autor intelectual del homicidio de 7 menores)

 

Apenas Pulgarcito oyó los ronquidos del ogro, despertó a sus hermanos y les dijo que se vistieran rápido y lo siguieran. Bajaron muy despacio al jardín y saltaron por encima del muro. Corrieron durante toda la noche, tiritando siempre y sin saber a dónde se dirigían.

El ogro, al despertar, dijo a su mujer:

—Anda arriba a preparar a esos chiquillos de ayer.

Muy sorprendida quedó la ogresa ante la bondad de su marido sin sospechar de qué manera entendía él que los preparara; y creyendo que le ordenaba vestirlos, subió y cuál no seria su asombro al ver a sus siete hijas degolladas y nadando en sangre. Empezó por desmayarse (que es lo primero que discurren casi todas las mujeres en circunstancias parecidas). El ogro, temiendo que la mujer tardara demasiado tiempo en realizar la tarea que le había encomendado, subió para ayudarla. Su asombro no fue menor que el de su mujer cuando vio este horrible espectáculo.

—¡Ay! ¿qué hice? exclamó. ¡Me la pagarán estos desgraciados, y en el acto!

—Echó un tazón de agua en la nariz de su mujer y haciéndola volver en sí:

—Dame pronto mis botas de siete leguas, le dijo, para ir a agarrarlos.

Se puso en campaña, y después de haber recorrido lejos de uno a otro lado, tomó finalmente el camino por donde iban los pobres muchachos que ya estaban a sólo cien pasos de la casa de sus padres. Vieron al ogro ir de cerro en cerro, y atravesar ríos con tanta facilidad como si se tratara de arroyuelos. Pulgarcito, que descubrió una roca hueca cerca de donde estaban, hizo entrar a sus hermanos y se metió él también, sin perder de vista lo que hacia el ogro.

Este, que estaba agotado de tanto caminar inútilmente (pues las botas de siete leguas son harto cansadoras), quiso reposar y por casualidad fue a sentarse sobre la roca donde se habían escondido los muchachos. Como no podía más de fatiga, se durmió después de reposar un rato, y se puso a roncar en forma tan espantosa que los niños se asustaron igual que cuando sostenía el enorme cuchillo para cortarles el pescuezo.

Pulgarcito sintió menos miedo, y les dijo a sus hermanos que huyeran de prisa a la casa mientras el ogro dormía profundamente y que no se preocuparan por él. Le obedecieron y partieron raudos a casa.

Pulgarcito, acercándose al ogro le sacó suavemente las botas y se las puso rápidamente. Las botas eran bastante anchas y grandes; pero como eran mágicas, tenían el don de adaptarse al tamaño de quien las calzara, de modo que se ajustaron a sus pies y a sus piernas como si hubiesen sido hechas a su medida. Partió derecho a casa del ogro donde encontró a su mujer que lloraba junto a sus hijas degolladas.

—Su marido, le dijo Pulgarcito, está en grave peligro; ha sido (“levantado” por un grupo de sicarios)capturado por una banda de ladrones que han jurado matarlo si él no les da todo su oro y su dinero. En el momento en que lo tenían con el puñal al cuello (uno de los sicarios era gay, y le quería dar un chupetón… en el cuello), me divisó y me pidió que viniera a advertirle del estado en que se encuentra, y a decirle que me dé todo lo que tenga disponible en la casa sin guardar nada, porque de otro modo lo matarán sin misericordia. Como el asunto apremia, quiso que me pusiera sus botas de siete leguas para cumplir con su encargo, también para que usted no crea que estoy mintiendo. (Pinche hipócrita y mentiroso)

La buena mujer, asustadísima, le dio en el acto todo lo que tenía: pues este ogro no dejaba de ser buen marido, aun cuando se comiera a los niños. Pulgarcito, entonces, cargado con todas las riquezas del ogro, volvió a la casa de su padre donde fue recibido con la mayor alegría.

Hay muchas personas que no están de acuerdo con esta última circunstancia, (son lidereados actualmente por Andres Manuel Lopez y de Obrador)y sostienen que Pulgarcito jamás cometió ese robo; que, por cierto, no tuvo ningún escrúpulo en quitarle las botas de siete leguas al ogro porque éste las usaba solamente para perseguir a los niños. Estas personas aseguran saberlo de buena fuente, hasta dicen que por haber estado comiendo y bebiendo en casa del leñador. Aseguran que cuando Pulgarcito se calzó las botas del ogro, partió a la corte, donde sabía que estaban preocupados por un ejército que se hallaba a doscientas leguas, y por el éxito de una batalla que se había librado. Cuentan que fue a ver al rey y le dijo que si lo deseaba, él le traería noticias del ejército esa misma tarde. El rey le prometió una gruesa (…) cantidad de dinero si cumplía con este cometido.

Pulgarcito trajo las noticias esa misma tarde, y habiéndose dado a conocer por este primer encargo, ganó todo lo que quiso; pues el rey le pagaba generosamente por transmitir sus órdenes al ejército; además, una cantidad de damas le daban lo que él pidiera (no precisamente dinero)por traerles noticias de sus amantes, lo que le proporcionaba sus mayores ganancias. Había algunas mujeres que le encargaban cartas para sus maridos, pero le pagaban tan mal (ya estaban muy güangas) y representaba tan poca cosa, que ni se dignaba tomar en cuenta lo que ganaba por ese lado.

Después de hacer durante algún tiempo el oficio de correo, y de haber amasado grandes bienes, regresó donde su padre, donde la alegría de volver a verlo es imposible de describir. Estableció a su familia con las mayores comodidades. Compró cargos recién creados (soborno al presidente en turno) para su padre y sus hermanos y así fue colocándolos a todos, formando a la vez con habilidad su propia corte (véase: nepotismo).

MORALEJA

 

1.     Cuando un niño toque a tu puerta y diga que esa perdido, no lo dejes entrar, que acabara escabechándose a toda tu familia y agandallandose toda tu lana.

2.     Quedando bien con el rey, eres capaz de poner a toda tu familia en el gobierno.

 

Cargos por los que puede ser enjuiciado Pulgarcito:

 

·          Alevosía y ventaja

·          Autoría intelectual del homicidio de 7 menores.

·          Robo a transeúnte

·          Suplantación de identidad.

·          Secuestro virtual

·          Extorsión

·          Nepotismo

·          Tráfico de influencias

·          Espionaje

·          Discriminación

·          Ejercicio de profesión sin las debidas licencias

·          Empresa de mensajería irregular, sin registro y además, no cumplía con las normas de seguridad establecidas por los órganos de seguridad Publica.

 

 

[1] “la leñadora” era el apodo con el que conocían a la mama de pulgarcito en el burdel donde trabajaba cuando era soltera.

[2] Que pinches diálogos tan jotos verdad????


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s