el lado Coca Cola de la Navidad!!

Si, para que esta Navidad puedas disfrutar con tus seres queridos, de las Fiestas de Sembrinas, te traemos estas bonitas recetas con Coca Cola, el refresco que te Chispa la Vida!!!

Charro Negro

Ingredientes:

 
● 1 y 1/2 oz de tequila blanco
● refresco de cola negra
● 1 pizca de sal
● 1/2 limón
● hielo

Preparación:  
 
Colocar en un vaso largo, 2 ó 3 cubos de hielo, el jugo de 1/2 limón, la pizca de sal, y el tequila, agregar refresco de cola hasta completar el vaso. Mezclar y servir. Receta para 1 persona.

Decorar con rodajas de limón.

Paris de Noche

INGREDIENTES:

Hielo

Cognac Courvoisirer

Refresco de Cola

Agua Mineral

PROCEDIMIENTO:

En un vaso “jaibolero” llenar de hielo y colocar una onza de cognac courvoisirer, lo que resta de refresco (coca cola). Si no es muy agradable la bebida dulce se le puede agregar un chorrito de agua mineral.

Cuba Libre

Jugo de 1/2 Limon
Refresco Cola
1 Medida de Ron Oscuro

Llenar un vaso alto con cubitos de hielo. Luego agregar el jugo de limon y el ron. Mezclar bien y completar con el refresco cola. Por ultimo decorar con una rodaja de limon.

Cuba Libre

Jugo de 1/2 Limon
Refresco Cola
1 Medida de Ron Oscuro

Llenar un vaso alto con cubitos de hielo. Luego agregar el jugo de limon y el ron. Mezclar bien y completar con el refresco cola. Por ultimo decorar con una rodaja de limon.

Disfruten de su Coca Cola bien heladona!!!!

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Si Harry Potter fuera mexicano….

Alex Lora seria profesor de Defensa contra las Cumbias Oscuras.

Peter Petrigrew, “Colagusano” sería interpretado por Luis de Alba como el “Ratón Crispín”

Harry se habria hecho de su capa de invisibilidad en los retazos de “Modatelas” o “La Parisina”

las casas de Hogwarts serian: Gryfindor, Slytherin, Huflepuff, Ravenclaw, el Club de Toby, y el Titanium.

Harry participaria en el torneo de los tres reyes magos, el 6 de enero.

Escuchariamos sloogans como “Lopez Voldemort, honestidad valiente”

Nos llegaria invitacion para ir a los rosarios por el eterno descanso de Dobby

la pelicula se llamaria “Güizardfiul” dirigida por Iñarritu, y con soundtrack de Santaolalla… y claro, no ganaria ningun premio.

Mauricio Garcéz haria el papel de Gilderoy Lockhart... Arroooz!

Otro muy buen maestro de “Defensa contra las artes oscuras” sería Carlos Trejo.

¿donde habrá guardado mi jefa la capa con la que me salia a pedir calaverita?

 

el QUE-NO-DEBE-SER-NOMBRADO seria el sancho.

el Señor Tenebroso seria AMLVO (Andres Manuel Lopez Voldemort)

su capa de invisibilidad estaria hecha de piel de diputado (yo nuna he visto uno… y con el fuero, creo que nadie aunque los busquen)

el libro 7 empezaria asi “Vine al valle de Godric, porque me dijeron que aqui vivia mi padre, un tal Pedro Paramo”

Paquita la del barrio, le cantaria “Rata de dos patas” a Colagusano

el libro 7 se podria llamar “Harry Potter y el Santo, contra las mujeres Mortifago”

o tambien “Harry Potter y las reliquias de la Santa Muerte”

su varita seria de madera de pirul, impregnada con ruda y chiclocentro picosito

la muerte de Dobby hubiera sido estilo la muerte de El Camellito en “nosotros los pobres”

¿pos que te paso Dobby? - ya no siento mis piernas amo Pepe...

 

Dolores Umbridge seria Libertad la Marque

su mascota magica seria el Conejo Blas, y no una lechuza

continuamos contigo.... Dumbledoooooore!!

…seria el hijo del papa, el presidente de la CANACA

"me hechizaron como PUEEERCO!"

EL GATO QUE VIAJO A LA LUNA

Mis primeros recuerdos no son muy abundantes, y eso se debe en parte a que mi memoria no es muy buena, y por otro lado, la tardía apertura de mis ojos, situación por la que mis primeros días en este mundo fueron muy oscuros, ciegos diría yo. La ternura de mi madre, sus cuidados, y esa lengua tibia que sentía por mi piel todos los días, me hacían desear enormemente el abrir estos pequeños ojos.

Cuando al fin lo logre, me tope, con que esa ternura de madre, estaba provista de garras, colmillos y bigotes, aunque con una sonrisa bonachona. Si, en ese momento, me entere, de que era yo un gato.

 

No se cuando fue que la vi por primera vez, pero si se cual fue la noche en que me enamore de ella. Fue la primera vez que pude subir a una azotea. Típico, pense que era un enorme queso, y por lo tanto que estaría lleno de ratones que brincaban felices por todos sus agujeros, rechonchos de tanto comer. Tal vez esta era la razón por la que últimamente había tan escaso numero de ratones en el barrio, no parecía descabellado que todos ellos habían encontrado la manera de llegar tan alto, y emigraron en masa a ese paraíso lácteo que estaba colgado del cielo.

Pero esa no es la verdad.

La luna no es de queso, la luna es de leche, y por lo tanto, debe estar inundada de gatos y gatitos, que aburridos de ronronear a sus dueños, volaron en las noches de octubre hasta el felino paraíso.

Mientras, yo sigo enamorado. Me gusta su luz, y siempre me sentare en la azotea, a maullarle mi amor.

CABALLERO DE TRISTE FIGURA, Y PENOSO ANDAR.

La melancólica figura que se asoma a la lejanía, corresponde sin duda alguna, a aquel caballero de mil batallas, hace tiempo gallardo, ahora frágil por los años, y vencido por el implacable tiempo.

Un hombre de mil voces, que ahora permanece en un perfecto silencio. Todos lo miran, y piensan “es un loco”, pero ninguno sabe de su pasado, pues si así fuera, no afirmarían su demencia.

El silencio ahora es su refugio, y en el busca la paz, pero el fantasma de su vida, grita a cada instante el nombre del ayer: Mary, Mary, Mary. ¿qué pudo ser tan terrible con Mary, que esta vida alegre acabo? ¿Que hizo aquel hombre, que solo este nombre lo hace sufrir? Mary fue el amor, el amor de su vida, y al morir, como lo hacen todas, se llevo la víscera cardiaca que daba vida al alma de este hombre, degollado en vida, envenenado, muerto, por la pasión humana del amor.

Caballero cabalga sin montura, tus pies te llevan como el aire al polvo, sin rumbo ni añoranza, como si fueras solo una sombra, que movida al son del astro rey, gira alrededor de del objeto al que la luz mantiene fiel. La montura se perdió, y no volverá, ya no habrá, nunca nada, que te lleva al final. Solo tu voluntad, ahora quebrada, te puede cargar, pero es preferible, a renunciar.

 Tonto caballero, que nunca lo fuiste, solo un loco mas, que algún día soñó, en tener un amor, el amor de Mary, descansa ya, cierra tus ojos, y busca ese viaje, que te lleve de nuevo, a ese amor fugaz, a ese amor que murió, como lo haces tu ya.

M.N.

Negro es el color de la ausencia. Negro es nada, y es todo, cuando tu alma es oscura. Negro es el color de la noche, que buscas para cometer actos de infamia humana, que te llevan directamente al pozo de la ignominia. Un pozo que es negro por dentro, oscuro, por la ausencia de luz. Ausencia, una ausencia del amor, signo de algo que alguna vez tuvo el rojo de la pasión, pero al faltar el corazón, negro se volvió, como podredumbre de muerte.

Aleeb Ma-Kub

Es bastante profundo – menciono Aleeb Ma-Kub, al tiempo que arrojaba un guijarro que había tomado por debajo de un matorral que estaba junto a él. Aleeb nunca había estado tan cerca del Antiguo Cenote Sagrado. Este pozo, según le contaba su abuelo, era igual de viejo que los grandes árboles que se apostaban como gigantes en lo más profundo de la selva. Según decía, eran casi tan viejos como el mundo, y ambos, los arboles, y el cenote, habían  conocido a los dioses antiguos, aquellos que habían sido los responsables de que existiera la raza humana, los hombres de maíz.

 

Aleeb también sabia, por las platicas de su abuelo, que aquel sitio, era peligroso, no tanto por lo profundo del cenote, si no por la presencia de los seres que habitaban el lugar, espíritus de los que murieron sacrificados a los dioses, y estos últimos también, que vagaban por el sitio, con la esperanza de que alguien los recordara y así, volver de su prisión etérea, a la que fueron condenados por medio del olvido. Decidió que era tiempo de volver a casa, pero se le ocurrió hacer algo antes de dar media vuelta y tomar la vereda por la cual había llegado. Se paro lo más que pudo a la orilla del cenote, no sin titubear, pues algunas piedras flojas, cayeron de improviso, dándole un susto terrible. Sin embargo, continúo con su acercamiento, a la orilla. Cerró los ojos, y comenzó a sentir el viento que le golpeaba el rostro, como queriendo evitar que se acercara. Extendió los brazos, y convoco a su mente las historias que su abuelo le contaba.

Su ávida imaginación, le permitió visualizar entonces, aquel cenote, rodeado de mucha gente, ataviada con plumas de quetzal, y pieles de jaguar y pecarí. Algunos estaban tan ataviados de oro, que parecían reyes, pero había uno en particular que así lo parecía, por la elegancia y porte con que se desenvolvía, además, de ser el único que era acompañado por hombres, al parecer de servidumbre, que portaban sus estandartes, y una sombra improvisada con un manto de algodón. Si, Aleeb estaba seguro de que ese era Pakal, el rey que su abuelo le había dibujado con palabras tantas veces, en las noches en que se sentaban junto al fuego, a recordar las grandes hazañas de los señores de antaño, de los mayas que habían gobernado esa zona hace ya tanto tiempo.

 

 

 

A sus 11 años de edad, y viviendo en una aldea en medio de la selva centroamericana, Aleeb Ma-Kub era un niño muy independiente, y solía pasar bastante tiempo deambulando por la selva, y a su familia, no le extrañaba que llegara al punto del ocaso, de regreso al hogar. Sabían que era especial, porque había sido capaz de matar un jaguar a los 8 años de edad, aunque aun había gente que pensaba que solo había sido una coincidencia, o buena suerte por parte suya, de que aquel felino al abalanzarse sobre él, se hubiese encajado una vara puntiaguda que Aleeb llevaba en la mano a manera de bastón. De una manera u otra, este hecho le había dado cierto prestigio al niño, que ahora presumía ya de ser hombre, a pesar de no haber llegado aún a los 12 años que la tradición indicaba para llegar a la etapa adulta.

Y a decir verdad, si era un niño especial, pues su familia descendía directamente de los antiguos señores de Palenque, los mismos que dominaban la región en el apogeo de la gran cultura maya, o al menos, eso era lo que le había dicho su abuelo. Este último, era como un padre para él, pues Aleeb era huérfano desde muy pequeño, y carecía incluso del recuerdo de sus padres. Había sido criado por Tzamin, el anciano curandero de la aldea, su abuelo por vía materna, quien se divertía contándole cada noche, las historias que narraban la grandeza de los mayas, y los pormenores del panteón de esta cultura. Así, el niño aprendió sobre Kukulkan y las otras deidades que colmaron antaño de bendiciones, y maldiciones a veces, a los habitantes de aquel lugar, las ciudades de Palenque y Tikal.

Mente y Corazón

Ocasiones, momentos, instantes, donde la ira fluye por mi sangre, donde el enojo nubla mi mente y me orilla a realizar actos reprochables, actos que alguien normal es incapaz de hacer. La mente nos juega bromas a veces muy macabras, bromas crueles y despiadadas, juegos viles, donde la imaginación nos hace ver cosas que reales no son.

 

En medio de esta oscuridad estoy, tratando de encontrar una luz que me lleve a la salida. Penetro con mis ojos esta negrura, y consigo ver un par de ojos, una mirada tierna e inocente, que no quita su atención de mí. Pertenecen a una mujer, una mujer que conozco bien. Y me miran, pero no se que me quieren decir, no logro averiguar que quieren de mi. Y aquí entra el juego macabro de la mente, al permitir al corazón, desatar un sentimiento sobre esa mujer, por solo una mirada, una mirada acompañada de un “te quiero”, de un “te extraño”, de un “eres todo para mi”. El corazón no lo piensa, pues su función es solamente latir, latir y sentir, sentir el amor. Y eso pretende, al menos eso imagina, al recibir esas señales externas, señales erróneas, de algo que no puede ver claramente, pues esta en la oscuridad.

 

El corazón ahora ama, ama y desea, estar con esa mujer, esa mujer, cuyos ojos descubriste en la oscuridad. Ahora el corazón manda, es quien rige el actuar de todo el cuerpo, y este conjunto de huesos, nervios y músculos, se transforma en una plena armonía de amor por la mujer. El amor ha nacido, o al menos eso te ha hecho creer el corazón. Crees, tienes fe, pero no conoces, no tienes la seguridad. Si la mente fuera la encargada de enamorarse, utilizaría la razón, y no la fe, para desarrollar este sentimiento, bien llamado así, pues es solo un conjunto de sensaciones, no de pensamientos e ideas.

 

Las energías del cuerpo son desviadas, para concentrar toda la atención en el ser amado, pues el deseo de ser correspondido es grande, se convierte en una prioridad: la misión consiste en amar, y lograr ser amado en igual o más medida. Difícil misión.

 

Lo decides, todo tu cuerpo esta de acuerdo, es el momento indicado, ha llegado el momento de hablar, y decir “te amo”, el momento de apostar todo a tu favor.

 

La mujer esta frente a ti, miras sus ojos, pero esos ojos no te miran. Miras su mano, y acaricia tiernamente, con sensualidad, con lentitud, como en un signo de amor, llenas de deseo. Esa mano es acariciada en correspondencia, con el mismo amor y deseo. Los labios chocan, entre si, intercambiando un prolongado y dulce beso, que parece no terminar. Los cuerpos se juntan, y su calor combinado, bien podría hacer que el mismo infierno pareciera una nevera a su lado. Todo suena bien, excepto por una cosa.

 

La mano, los labios, el cuerpo, a quien la mujer muestra ese amor, no son los tuyos, alguien más se adelanto a tu ataque.

 

Ocasiones, momentos, instantes, donde la ira fluye por mi sangre, donde el enojo nubla mi mente y me orilla a realizar actos reprochables, actos que alguien normal es incapaz de hacer. La mente nos juega bromas a veces muy macabras, bromas crueles y despiadadas, juegos viles, donde la imaginación nos hace ver cosas que reales no son.

 

Difícil misión seguir sonriendo cuando ella se te acerca, sin saber lo que pensabas hacer.

 

 

El enamorarte de una mujer, es una broma cruel. No me gusta, pero debo reír. Una carcajada sarcástica celebra mi aventura fallida. El dominio de mi cuerpo, vuelve a ser de la mente, la razón ha vuelto a mi.