Tal vez.

Nada. Esa fue su sensación.

Aunque probablemente no era el termino correcto para describir aquella situación pues una vez muerto,  los sentidos se apagaban. Al menos eso le habían enseñado. No quiere decir esto que en vida asistiera a cursos del estilo “Muerte 101”, “Teoría del estado de muerte”, “Muerte para dummies” o “Todo lo que quería saber del instante inmediato al Rigor Mortis”. Era mas bien como el sexo, del cual  nos platican de una forma ideal tanto en casa como en la escuela, pero que sin embargo no se puede aprender mas que de la forma práctica. Y este era el momento perfecto para practicar y comprobar si el estar muerto era realmente como los vivos decían. Recordaba perfectamente que en su momento no vio ninguna luz, al contrario, dejo de ver cualquier cosa como si le hubieran desconectado los ojos de repente. También dejo de oir, y deseó en ese momento sentir en la lengua el sabor amargo del miedo y la resequedad que arrastra, pero no pudo gustarlo. Se llevó la mano al pecho intentando sentir su corazón sin lograrlo, ya que también el tacto lo había abandonado. Pero seguía pensando, y eso lo intrigaba ¿como era posible que sin sentir ya nada de su cuerpo mortal pudiera seguir pensando? ¿en realidad seguía viviendo su mente después de morir?.

Tal vez todo le habría quedado mas claro, si le hubieran avisado que después de muerto, a los científicos se les ocurriría la idea de conservar su cerebro en un deposito lleno de liquido cefalorraquideo y conectado a una batería de 12 voltios.

Tal vez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s