el día que Herman Munster intentó derribar mi casa.

Hoy para mi es 19 de septiembre de 2011. Tal vez para ti no, en el caso de que seas de otro planeta, o leas esto en un futuro cercano… o lejano, dependiendo que tanto dure el espacio virtual donde se aloja.

En esta fecha, es imposible para la mayoría de los mexicanos no pensar en el terremoto de 1985. Actos oficiales, noticias, programas especiales, la ya típica entrevista con los “niños milagro”, y todos hablando de lo feo que estuvo, que si los muertos por aquí, que si los muertos por allá, que si el hijo de las entrañas donde estará. Yo lo recuerdo, en efecto, por lo impactante de la situación. Pero en especial, lo recuerdo con agrado, por una situación muy chusca que me sucedió junto a mi padre, no precisamente el 19 de septiembre de 1985, si no al día siguiente, con la replica mas fuerte que se presentó alrededor de las 19:30 horas. Mi padre y yo veíamos la TV tranquilamente esa tarde. Cabe mencionar, que al vivir en los limites con el Estado de México, yo, a mis 8 años de edad, no fui testigo presencial de los destrozos provocados la mañana anterior, los cuales papá pudo observar al llegar a su trabajo en el edificio “el Roble” en paseo de la Reforma. Debido a esto, él se encontraba en alerta, como todos los habitantes del Valle de México, a las replicas que se presentaron, esperando que ninguna fuese tan fuerte como para causar tantos daños. Pero dicha replica llego, y es aqui donde viene lo chusco de mi recuerdo.

Papá y yo veíamos en esos momentos por “canal cinco” la serie de TV “la familia Munster”… no recuerdo exactamente porque, pero Herman Munster, jefe de aquella familia, interpretaba uno de sus celebres berrinches en los que solía derrumbar media casa, o mínimo, quedar hundido en el piso de la misma. Pues bien, el buen Herman hace su berrinche, brinca, destroza la casa… y en ese momento justo, comienza la replica del 20 de septiembre de 1985, a las 19:37 horas… recuerdo que papá me abrazo y cubrió mientras se reía diciéndome “¿ya viste? ¡¡¡Herman Munster brincó tan fuerte que hizo que temblara!!!”. Reí con el, dada la situación, sin embargo, aún recuerdo entre las risas, su rostro de temor, y las lagrimas en sus ojos, asustado como todos, con el temor de quedar enterrado en los escombros. Para nuestra fortuna, Herman Munster no logro derribar nuestra casa aquel día.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s