vagabundo voy…

VAGABUNDO VOY, POR EL MUNDO CRUEL, QUE ME VIO NACER Y ME VERA MORIR.

 

Siento el ardor del sol del medio día, clavado en mi espalda, este intento de espalda que se ha deformado en una joroba. Aquí estoy,  postrado en el camellón, le rezo a mi santito,  este que tantas veces me ha sacado de apuros. Dios, protégeme de los coches, y ablanda el corazón de los que pasan, que me arrojen una moneda, aunque sea pequeña, no pido mas. Una coca, y una moneda, eso ambiciono en la vida.

 

Incorporo mi vista al panorama, y antes de levantarme del suelo, tengo que verme en un pequeño espejo, debo estar seguro de que mi maquillaje se ve bien, veamos, todo en orden, si, los colores de mi careta se encargan de ocultar este rostro tan horrible que veo todas las mañanas al levantarme. Hay días que ya no quiero hacerlo, esta rutina horrible me pesa en lo mas profundo del alma. Despierto, cuando el efecto del alcohol ha pasado ya, y lo primero que veo al abrir los ojos, son unas tristes laminas de cartón, llenas de agujeros, que dejan pasar los primeros rayos del sol. Creo que este momento es el que me anima a seguir viviendo, siempre he sentido algo muy bonito cuando veo los rayos del sol entrar por los agujeros del techo es como si…. Chingao! Mi coca se esta calentando con el sol, mejor me la tomare.

 

En el nombre del padre del hijo, del espíritu santo, en el nombre del padre del hijo del espíritu santo, en el nombre del padre del hijo del espíritu santo, amen… estoy listo, mis pelotas, me falta una, aquí esta.  Bien, ahí voy,

 

VÉANLO, SOOOOORPRENDENTE, EL ES EL UNICO, EL IMPRESIONANTE, EL SIEMPRE IMITADO MAS NO IGUALADO, PAYAAAAASO VAGABUUUNDO!!!

 

TAN TAN TARA RA RA TAN TAN TARA TAN TAN TARA RA RA TAN TAN, TAN TARA TARA RAN, TAN TARA RAN, TAN TAN TARA RA RAN TAN TAN…

 

Ese sonido siempre ha estado en mi cabeza. Es mi recuerdo mas preciado. Cada vez que hago estos malabares, en este crucero, mi imaginación me lleva a aquel momento tan hermoso, la pista del circo, los niños felices, los papas asombrados, las luces, la emoción, la fama…. el crimen. El jugar con estas pelotas, me llevan a recordar todo lo hermosa que fue mi vida en aquel circo, del cual no quiero recordar su nombre. 90 segundos que dura el semáforo, son suficientes para recordar mi ascenso… y mi caída. Inevitablemente, percibo cada vez, aquel momento horrible, recuerdo mi enojo, mi ira, recuerdo su cara que tantas veces llene de besos, petrificada de miedo, y la de ese hombre, desnudo a su lado, que alguna vez llame amigo, y al que aprendí a odiar con cada puñalada que di en su cuerpo, y en el de ella. Veo la palma de mi mano, con aquel puñal, lleno de sangre, respiro, y ese puñal, poco a poco se convierte en una moneda. Levanto mis ojos, y veo un niño en la ventana de un coche, sonriéndome, feliz por la caridad que acaba de hacerme. “Dios te bendiga!”

 

He vuelto a la realidad.

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