Hay Güey!!!!

•Junio 9, 2009 • Deja un comentario

si… hay güey!!!! me no se si fue milagro de San Expedito o que onda, pero ya mi laptop esta jalando a todas margaritas con el dichoso ubuntu. Desde el post anterior, comenze a instalar, y despues de mil broncas y aventuras en la red tratando de dejar a punto la compu (no niego que en algun momento quise regresar a Winbugs, digo windows), ya funciona como Dios manda.

Es toda una aventura, y un reto para los que no somos expertos, pero les recomiendo ampliamente el cambio.

Cambio de habito 3

•Junio 3, 2009 • Deja un comentario

no, no es spoiler de una pelicula de Whoppy Woldberg (asi se escreve manito?). Todo es culpa de dos situaciones medias feas en la vida:

1) Windows Vista es una mierda

2) en el trabajo me quitaron el vehiculo del cual gozaba como si fuera propio.

efectos conseguidos:

1) me decidi a instalar Ubuntu 9.0.4

2)Tuve que comprar una bicicleta

beneficios:

1) Ubuntu es una chulada!!!

2)Adios lonja!!! (mejor conocida como “nalga del juicio”)

il mio canto libero

•Junio 3, 2009 • Deja un comentario

duele estar solo, lo se… pero mas duele no ser amado, y encima estar solo…. también lo se….

pero contigo a mi lado, ni solo ni odiado, nunca jamas.

Te amo Gaby!

no estaba muerto…

•Junio 3, 2009 • Deja un comentario

…andaba de parranda!

digo, porque tal vez muchos estaban pensando que ya me habian cancelado la suscripcion en esta dimensión… pero para beneplacito de mis admiradoras y pesadumbre de las gentes que no me pueden ver…. aqui sigo!

Aleeb Ma-Kub

•Febrero 4, 2009 • Deja un comentario

- Es bastante profundo – menciono Aleeb Ma-Kub, al tiempo que arrojaba un guijarro que había tomado por debajo de un matorral que estaba junto a él. Aleeb nunca había estado tan cerca del Antiguo Cenote Sagrado. Este pozo, según le contaba su abuelo, era igual de viejo que los grandes árboles que se apostaban como gigantes en lo más profundo de la selva. Según decía, eran casi tan viejos como el mundo, y ambos, los arboles, y el cenote, habían  conocido a los dioses antiguos, aquellos que habían sido los responsables de que existiera la raza humana, los hombres de maíz.

 

Aleeb también sabia, por las platicas de su abuelo, que aquel sitio, era peligroso, no tanto por lo profundo del cenote, si no por la presencia de los seres que habitaban el lugar, espíritus de los que murieron sacrificados a los dioses, y estos últimos también, que vagaban por el sitio, con la esperanza de que alguien los recordara y así, volver de su prisión etérea, a la que fueron condenados por medio del olvido. Decidió que era tiempo de volver a casa, pero se le ocurrió hacer algo antes de dar media vuelta y tomar la vereda por la cual había llegado. Se paro lo más que pudo a la orilla del cenote, no sin titubear, pues algunas piedras flojas, cayeron de improviso, dándole un susto terrible. Sin embargo, continúo con su acercamiento, a la orilla. Cerró los ojos, y comenzó a sentir el viento que le golpeaba el rostro, como queriendo evitar que se acercara. Extendió los brazos, y convoco a su mente las historias que su abuelo le contaba.

Su ávida imaginación, le permitió visualizar entonces, aquel cenote, rodeado de mucha gente, ataviada con plumas de quetzal, y pieles de jaguar y pecarí. Algunos estaban tan ataviados de oro, que parecían reyes, pero había uno en particular que así lo parecía, por la elegancia y porte con que se desenvolvía, además, de ser el único que era acompañado por hombres, al parecer de servidumbre, que portaban sus estandartes, y una sombra improvisada con un manto de algodón. Si, Aleeb estaba seguro de que ese era Pakal, el rey que su abuelo le había dibujado con palabras tantas veces, en las noches en que se sentaban junto al fuego, a recordar las grandes hazañas de los señores de antaño, de los mayas que habían gobernado esa zona hace ya tanto tiempo.

 

 

 

A sus 11 años de edad, y viviendo en una aldea en medio de la selva centroamericana, Aleeb Ma-Kub era un niño muy independiente, y solía pasar bastante tiempo deambulando por la selva, y a su familia, no le extrañaba que llegara al punto del ocaso, de regreso al hogar. Sabían que era especial, porque había sido capaz de matar un jaguar a los 8 años de edad, aunque aun había gente que pensaba que solo había sido una coincidencia, o buena suerte por parte suya, de que aquel felino al abalanzarse sobre él, se hubiese encajado una vara puntiaguda que Aleeb llevaba en la mano a manera de bastón. De una manera u otra, este hecho le había dado cierto prestigio al niño, que ahora presumía ya de ser hombre, a pesar de no haber llegado aún a los 12 años que la tradición indicaba para llegar a la etapa adulta.

Y a decir verdad, si era un niño especial, pues su familia descendía directamente de los antiguos señores de Palenque, los mismos que dominaban la región en el apogeo de la gran cultura maya, o al menos, eso era lo que le había dicho su abuelo. Este último, era como un padre para él, pues Aleeb era huérfano desde muy pequeño, y carecía incluso del recuerdo de sus padres. Había sido criado por Tzamin, el anciano curandero de la aldea, su abuelo por vía materna, quien se divertía contándole cada noche, las historias que narraban la grandeza de los mayas, y los pormenores del panteón de esta cultura. Así, el niño aprendió sobre Kukulkan y las otras deidades que colmaron antaño de bendiciones, y maldiciones a veces, a los habitantes de aquel lugar, las ciudades de Palenque y Tikal.

Dream is Over: REBOOT

•Julio 1, 2008 • 1 comentario

 Lo primero que hicimos al escuchar aquel estruendoso sonido, fue voltear al cielo. De aquella negrura estelar provenía este ruido que robaba nuestra atención. Dejamos de hacer lo que teníamos entre manos. Mas de una copa cayo al suelo, convirtiéndose en fragmentos de cristal. No tardo mucho en escucharse algún grito de terror, algunos de manera colectiva. Se dibujaron en el cielo varios símbolos, como si fueran anuncios de neón, que formaron varias figuras geométricas, muy extrañas para nosotros. Algo en mi interior me hizo comprende de inmediato que este era el fin. De algún modo, ya estaba en mi mente, la idea, de que estos símbolos, eran el anuncio de una nueva era. Todo seria borrado, llevado a ceros, comenzaríamos desde el principio y nuestra memoria seria limpiada de todo recuerdo. Este es un ciclo, que se completa con la anulación de todos nuestros recuerdos como raza humana, y como individuos. En este momento, todo comienza de nuevo.

 

Al verte aparecer entre la multitud, y al saber que todo seria borrado, corrí hacia ti, y sin decir nada, y sin dudarlo,  puse tus mejillas entre mis manos, y robe un beso, un beso que siempre quise robar, desde que conocí tu espíritu sin igual. Tu lo resististe en el momento, pero una frase salió de mis labios “este es el fin”, y eso logro que te calmaras, y que ahora correspondieras a mis labios aventureros, con el amor que también sentías por mi, pero que al igual que yo, tenias miedo de expresar. Ahora ese amor fluía, a través de nuestros labios, de nuestras miradas, de nuestros brazos enredados en un instante de aquel fin del universo. Por un largo instante, no nos importo el que todo seria borrado, no nos importo el fin. Nuestro amor era mas fuerte que cualquier cosa que estuviera sucediendo en aquel momento. Nada había mas sublime en aquel fin.

 

Y nada habría impedido que siguiéramos así hasta el momento final, pero algo se movió dentro de ambos. Me miraste, y con la fe mas firme del mundo me hiciste una propuesta “tu y yo podemos evitar que llegue el fin”. Estuvo de acuerdo, confíe plenamente en ti, y en el poder que el amor había despertado en nosotros. Te tome de la mano, y corrimos hasta el jardín, donde nuestros ojos se clavaron al cielo, hacia aquella figura que se había tornado en una compleja maraña de líneas de color neón. Después nos miramos el uno al otro, y de un salto alcanzamos las nubes mas próximas, en donde nuestros cuerpos se cambiaron en los de imponentes aves fénix, que con gran velocidad se acercaron a la figura apocalíptica. Ahí , y a través de la mente, dialogamos con aquella figura, un ente, superior, que tenia la misión especifica de reiniciar la historia de la tierra, y de la humanidad. De borrar todo recuerdo y registro: aquel ente, empezaría todo de nuevo en nuestro mundo. Ambos nos negamos a ello, y empezamos a impedir el avance del ente, a lo que respondió con ataques hacia nosotros, que nuestros cuerpos de fénix repelieron hasta el cansancio. Nuestro amor fue tan fuerte, que estuvimos a punto de frenar el reinicio. Pero así como el amor es fuerte, también lo es el destino, y ya estaba escrito que el mundo debía ser reiniciado.

 

Todo fue obscuridad en el reinicio. Deje de verte, de ver cualquier cosa. Pero aun sentía en mi corazón, el amor hacia ti. Solo eso estuvo presente durante el momento anterior al reinicio.

 

La vida transcurrió en la tierra, y la humanidad volvió a ser lo que era, hasta que llego el instante de la historia donde tu y yo coincidimos. Y lo primero que hicimos en el momento en que nos volvimos a conocer, fue abrazarnos y besarnos, como si no nos hubiéramos visto en toda una vida, en toda una era, en toda la vida de la tierra. Fue tanto el valor que demostramos al defender el mundo, y nuestro amor tan grande y puro, que se  nos concedió conservar el recuerdo de nuestro amor. Todo fue borrado, menos el amor. El amor que te tengo, y que me tienes tu a mi.

 

vagabundo voy…

•Julio 1, 2008 • Deja un comentario

VAGABUNDO VOY, POR EL MUNDO CRUEL, QUE ME VIO NACER Y ME VERA MORIR.

 

Siento el ardor del sol del medio día, clavado en mi espalda, este intento de espalda que se ha deformado en una joroba. Aquí estoy,  postrado en el camellón, le rezo a mi santito,  este que tantas veces me ha sacado de apuros. Dios, protégeme de los coches, y ablanda el corazón de los que pasan, que me arrojen una moneda, aunque sea pequeña, no pido mas. Una coca, y una moneda, eso ambiciono en la vida.

 

Incorporo mi vista al panorama, y antes de levantarme del suelo, tengo que verme en un pequeño espejo, debo estar seguro de que mi maquillaje se ve bien, veamos, todo en orden, si, los colores de mi careta se encargan de ocultar este rostro tan horrible que veo todas las mañanas al levantarme. Hay días que ya no quiero hacerlo, esta rutina horrible me pesa en lo mas profundo del alma. Despierto, cuando el efecto del alcohol ha pasado ya, y lo primero que veo al abrir los ojos, son unas tristes laminas de cartón, llenas de agujeros, que dejan pasar los primeros rayos del sol. Creo que este momento es el que me anima a seguir viviendo, siempre he sentido algo muy bonito cuando veo los rayos del sol entrar por los agujeros del techo es como si…. Chingao! Mi coca se esta calentando con el sol, mejor me la tomare.

 

En el nombre del padre del hijo, del espíritu santo, en el nombre del padre del hijo del espíritu santo, en el nombre del padre del hijo del espíritu santo, amen… estoy listo, mis pelotas, me falta una, aquí esta.  Bien, ahí voy,

 

VÉANLO, SOOOOORPRENDENTE, EL ES EL UNICO, EL IMPRESIONANTE, EL SIEMPRE IMITADO MAS NO IGUALADO, PAYAAAAASO VAGABUUUNDO!!!

 

TAN TAN TARA RA RA TAN TAN TARA TAN TAN TARA RA RA TAN TAN, TAN TARA TARA RAN, TAN TARA RAN, TAN TAN TARA RA RAN TAN TAN…

 

Ese sonido siempre ha estado en mi cabeza. Es mi recuerdo mas preciado. Cada vez que hago estos malabares, en este crucero, mi imaginación me lleva a aquel momento tan hermoso, la pista del circo, los niños felices, los papas asombrados, las luces, la emoción, la fama…. el crimen. El jugar con estas pelotas, me llevan a recordar todo lo hermosa que fue mi vida en aquel circo, del cual no quiero recordar su nombre. 90 segundos que dura el semáforo, son suficientes para recordar mi ascenso… y mi caída. Inevitablemente, percibo cada vez, aquel momento horrible, recuerdo mi enojo, mi ira, recuerdo su cara que tantas veces llene de besos, petrificada de miedo, y la de ese hombre, desnudo a su lado, que alguna vez llame amigo, y al que aprendí a odiar con cada puñalada que di en su cuerpo, y en el de ella. Veo la palma de mi mano, con aquel puñal, lleno de sangre, respiro, y ese puñal, poco a poco se convierte en una moneda. Levanto mis ojos, y veo un niño en la ventana de un coche, sonriéndome, feliz por la caridad que acaba de hacerme. “Dios te bendiga!”

 

He vuelto a la realidad.

Hombre_Panda

•Junio 5, 2008 • Deja un comentario

Vamos sigueme, como a un conejo blanco,
toma tiempo y ven aqui, a un lugar poco poblado,
donde hay, no solo uno, sino mil seres extraños.
ve al mundo de reves, por un camino de ladrillos negros,
donde encontraras, lo que buscas, lo que alla no encuentras.
Ven y veras, al hombre cocodrilo hablar
ven y veras, un reggetonero recitar la iliada

El Hombre-Panda habita aqui
el te llevara, a tu paraiso privado.

y que se me antoja un tatuaje!!!

•Junio 5, 2008 • Deja un comentario

y que se me antoja esta imagen para un tatuaje, esta muy chingon, y pues, me dedique a averiguar que significa.

Uróboros

El uróboros u ouroboros (del Griego “ουροβóρος”) es un símbolo ancestral que muestra un gusano, una serpiente o un dragón engullendo su propia cola y formando así un círculo.

Descripción [editar]Según la Enciclopedia Británica, el Uróboros u Ouraboros, es la emblemática serpiente del antiguo Egipto y la antigua Grecia, representada con su cola en su boca, devorándose continuamente a sí misma. Expresa la unidad de todas las cosas, las materiales y las espirituales, que nunca desaparecen sino cambian de forma perpetua en un ciclo eterno de destrucción y nueva creación.

En algunas representaciones antiguas, el uróboros u ouroboros aparece complementada con la inscripción griega εν το παν (hen to pan), es decir el Uno, el Todo. Se asocia a la alquimia, al gnosticismo y al hermetismo. Representa la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno y otros conceptos percibidos como ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen. En un sentido más general simboliza el tiempo y la continuidad de la vida. En algunas representaciones el animal se muestra con una mitad clara y otra oscura haciendo recordar la dicotomía de otros símbolos similares como el yin y yang. En la Alquimia, el Ouroboros simboliza la naturaleza circular de la obra del alquimista que une los opuestos: lo consciente y lo inconsciente. Siendo igualmente un símbolo de purificación, que representa los ciclos eternos de vida y muerte.

El registro más antiguo de su aparición es en un libro de Alejandría, en el siglo II, que decía hen to pan, o “uno, todos”. Aquí ya se lo presenta mitad blanco, mitad negro, demostrando la dualidad presente en todo.
Igualmente podemos encontrar un mito similar en la mitología nórdica, en esta mitología, la serpiente Jormungand llegó a crecer tanto que pudo rodear el mundo y apresarse su propia cola con los dientes.

 

sigue siendo chido!!!

Chocolate.

•Mayo 27, 2008 • 1 comentario

…Me parece imposible atestiguar con unas palabras escritas la presencia de un amor tan grande entre dos personas. Será solamente un cuento de hadas maximizado al ultimo nivel, por la imaginación tan fértil del autor? O tal vez por aquellos que presenciaron cerca o lejos con una vista o hasta en un abrazo ese sentimiento tan increíble para mi? Ya no lo pienso mas, ni trato de recordar cuando fue la ultima vez que comí un kilo de chocolate, aunque nunca lo he hecho, pues dicen que el amor es equivalente a tener grandes cantidades de el en el cuerpo humano. Entonces, mi aberración al chocolate es señal expresa de que el amor produce un empalagamiento tan instantáneo en mi, que no soy destinado por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia a recibir esas descargas eléctricas en el corazón? O en otra vida fui tan amado que ahora me es negado por completo el serlo?.

Y diciendo eso se echo a llorar tan amargamente, que se conmovió hasta el corazón mas duro, la piel mas curtida se erizo como la de una gallina, las lagrimas brotaron de los ojos de todos los ahí presentes. Nadie pudo creer que aunque todos lo amaban hasta el cansancio, el hombre de chocolate fuera tan infeliz para decir eso y sus lágrimas de cocoa se derramaran como ríos, manchando la alfombra del lugar.

Y aunque todos mostraban grados de estima, amistad, y amor, por un momento, quisieron comérselo. Para remediar la tristeza que les había causado.